Esteban Ibarra

Movimiento contra la Intolerancia, por los Derechos Humanos

Xenofobia y Odio en Internet

Las webs y el discurso de la intolerancia se expanden por internet. Es un hecho. Un paseo por los blogs y webs racistas y podremos comprobar cómo las organizaciones neonazis  usan internet para la negación del Holocausto, la distribución de su propaganda y la incitación al delito de odio. La conexión entre el discurso de la intolerancia y los crímenes de odio es una evidencia y hoy día podemos observar como se ha  consolidado un clima de intolerancia en webs, blogs, foros, chats o en “newsgroups”. Un clima que legitima la violencia y el crimen hacia inmigrantes, judíos, homosexuales, musulmanes, gitanos, afro-descendientes y de todo ser humano que no encaje en la perspectiva “aria” y del supremacismo blanco. Hay dos razones del interés neofascista por Internet. Si la población mundial alcanza ya los 7.000 millones de personas, los usuarios que se conectan a internet están próximos a los 2.000 millones. Esa es una poderosa razón. La otra la impunidad con que se mueve su odio, prácticamente sin limitación legal en muchos países.

Más en concreto, la actividad neonazi en internet busca denodadamente conectar con los más jóvenes y para ello se centra en las “redes sociales” que precisamente su expansión, junto a YouTube, ha posibilitado que la red 2.0 sea un refugio de la intolerancia extremista, desde el terrorismo yihadista hasta la violencia neonazi. Observemos este dato,  si el 78% de los internautas españoles está inscrito en alguna red social, en el caso de los jóvenes de 15 a 20 años, la proporción es del 98%, según diversos análisis al respecto. No olvidemos que en facebook están dados de alta 250 millones de personas de todo el mundo.  Esta es una red social con gran cantidad de grupos y páginas de odio insertadas, con denominaciones tipo: “Mata a los negros”, con la imagen de un negro colgando de una soga, “Odio a las gitanos”, “contra la invasión inmigrante”, “Rudolf Hess vive”, “Mata gays”, “Hay que legalizar la violación”, “Odio a los maricones, las putas y los policías” y centenares de páginas donde se incita al odio, la discriminación o la violencia hacia colectivos vulnerables.

El negacionismo también tiene un lugar en las redes sociales y en las webs del odio. Según los neonazis el Holocausto no existió y los campos de exterminio eran un modelo de  convivencia. El odio racial es otro de los platos fuertes de internet. Hay centenares de sitios, foros, redes sociales que tienen como motivación la xenofobia y, para ser más precisos, una supuesta supremacía blanca. Barack Obama y su familia son objetivo preferente pues no soportan que un negro haya llegado a la Casa Blanca. Los judíos siguen siendo una comunidad a la que quieren exterminar y el resto de las razas o minorías, seres destinados a esclavos o tareas inferiores.  Existen webs neonazis en todos los países occidentales y en varios asiáticos, incluido Japón o Corea. Rusia se perfila como un gran productor de nuevos nazis que, en todos los casos, recuperan la simbología del III Reich adaptándola al presente. Muchos servidores están  en los Estados Unidos donde encuentran grandes facilidades legales. Sin olvidar a los ultras del futbol a nivel mundial que  también tienen su espacio, donde los principales grupos españoles como Ultras Sur (Real Madrid), Boixos Nois (Barcelona) o Brigadas Blanquiazules (Español) se encuentran en facebook, además de tener sus propias webs con  mensajes y proclamas, en muchos casos amenazantes.  También desde internet se distribuyen materiales, se comercializa la música del odio, prendas de vestir impulsando modas neonazis e incluso en algunas webs se comercializan armas de diverso tipo.

Según el último estudio anual de la Fundación Simon Wiesenthal se  estima que unas 10.000 webs promueven el odio a nivel internacional y en España, el  Informe RAXEN de Movimiento contra la Intolerancia, afirma que  hay más de 200 y otras tantas en redes sociales, con especial incidencia en el mundo hispanohablante. Así Internet es utilizado como medio difusor y organizador de grupos racistas y xenófobos en todas las comunidades autónomas, desde donde se han difundido más de un centenar de conciertos de música neofascista en los últimos cinco años, se estimulan agresiones  motivadas por el odio racista y confluyen más de 10.000 ultras y neonazis organizados en distintas redes. Esta es la siembra de la intolerancia que no para de crecer al calor de la crisis económica y que utilizan quienes esperan que se convierta, pronto, en una crisis social que acabe con la democracia, sus valores y los derechos humanos.

La lucha  contra  el CiberOdio

Fue desde un principio que los grupos racistas, neonazis, supremacistas, ultras, neofascistas y en general todos los que se oponen al avance democrático de los derechos humanos, observaron esta oportunidad abierta en Internet para el activismo cibernético. Ya en 1995, STORMFRONT, el primer portal internacional del neonazismo, generaría una referencia internacional que sería continuada  en España por el portal NuevOrden y por miles de web en todo el mundo, una opción complementada con cientos de miles de imágenes del odio, de millones de comentarios racistas y de otras las manifestaciones del poliedro maligno de la intolerancia. Además, este uso nefasto de la red incluía en el haber del horror cibernético su utilización para agresiones a los diferentes, para difundir la propaganda hitleriana y fascista,  para convocar y  organizar conciertos neonazis, para reclutar adeptos y difundir  música racista, para la difamación de personas y organizaciones, para divulgación de textos del horror y de  propaganda de negación del Holocausto, incluso venta de armas, fabricación de explosivos y difusión de manuales para terroristas solitarios.

Mientras  los grupos racistas y neofascistas se apresuraban en utilizar la nueva herramienta de internet, la respuesta de las instituciones era  tardía e incluso se encontraría con dificultades objetivas. El llamamiento realizado en 2001 durante la Conferencia de Durban (Sudafrica), sobre la necesidad de intervenir en este ámbito no se vería en estos años correspondido con la eficacia. Sería la Liga Antidifamación en los Estados Unidos e INACH en Europa las ONG más activas contra lo que se ha venido a denominar el ciberodio, noción que se aplica a cualquier uso de las comunicaciones electrónicas de la información para diseminar mensajes o informaciones antisemitas, racistas, intolerantes, extremistas o terroristas.  Estas comunicaciones electrónicas incluyen Internet ( páginas webs, redes sociales, “web 2.0”, contenidos generados por los usuarios, páginas de contactos, blogs, juegos on–line, mensajería instantánea y e–mail), así como otras tecnologías basadas en ordenadores y móviles (cómo mensajes de texto y teléfonos móviles). Otro de los nuevos problemas relacionados con las tecnologías de información y comunicación es el ciberacoso que aunque está relacionado, es diferente del ciberodio y se suele producir sobre todo en un contexto escolar.

Este peligro que emana de la extensión del odio en Internet, es reconocido por la comunidad internacional y ha llevado a plantear institucionalmente  como enfrentarse  al desafío de combatir los delitos de odio en ese ámbito.  La  importante declaración suscrita  desde  Estrasburgo, Varsovia y Viena, en marzo de 2010,  por Janez Lenarcic, director de la Oficina de la OSCE para las Instituciones Democráticas y los Derechos Humanos (ODIHR) , Morten Kjaerum, director de la Agencia de la Unión Europea para los Derechos Fundamentales (FRA) y Nils Muiznieks, miembro de la Comisión Europea contra el Racismo y la Intolerancia (ECRI), manifestaba y reclamaba que los gobiernos deberían investigar y perseguir los hechos criminales  de odio, discriminación y de violencia basados en prejuicios raciales, étnicos, religiosos o de cualquier otro tipo y utilizar en su totalidad los instrumentos legales, además deberían establecer o promover programas educativos destinados a niños y jóvenes acerca de las expresiones motivadas en prejuicios racistas, xenófobos, anti-semitas o de cualquier otro tipo que ellos podrían encontrar en Internet, e incluir entre los planes de estudio de las escuelas formación acerca del lenguaje de los medios de comunicación.

Denunciar siempre

La preocupación por los contenidos de odio en la red, ya sea antisemita, homofóbico, racista o islamófobo, llevó en mayo de 2010, al director del Centro Simon Wiesenthal de Israel, Efraim Zuroff   y al director para América Latina, Sergio Widder, a exigir  que se ponga límites a las páginas  y grupos que promueven el odio y el racismo en internet, en particular en las redes sociales. También  alertaron  sobre la existencia de juegos en internet que no tienen especial atractivo visual o gráfico pero que tienen una concepción perversa, como que un jugador es un terrorista suicida que gana vidas cuanto más gente mata u otro en el que el jugador debe disparar contra los mexicanos que pasan la frontera a Estados Unidos ilegalmente. Desde el Centro Wiesenthal aconsejaron una forma de combatirles, observando si violan los términos del servicio de internet en el que están insertos, y procediendo a denunciarles al propio servicio, iniciativa que puede hacer cualquier persona dentro de la propia red social. En  casos de flagrante delito se puede recurrir a la justicia, aunque la dificultad muchas veces es ubicar dónde se originó y quién posteó el mensaje y también depende de las legislaciones de cada país, pero lo que se necesita “es crear conciencia, que se pueda transmitir que estar en determinados grupos no es gracioso ni inocuo”.

Una de las redes más activas en Europa de denuncia del CiberOdio es INACH que agrupa a numerosas ONG en la red de internet. Sin embargo las respectivas legislaciones nacionales condicionan el alcance de sus acciones. En muchas ocasiones, los foros, videos o web 2.0 y páginas neonazis transnacionales están albergados en servidores en el extranjero y esto impone la necesidad de buscar soluciones transnacionales encaminadas a la lucha contra el odio, a la promoción de la tolerancia, de apoyo a comunidades, además de dirigirse a los proveedores de servicios de internet, en muchos casos, deseosos de eliminar contenidos racistas y discriminatorios.

En 2006, las entidades miembro de INACH conseguimos que se cerraran cerca de 1000 páginas.  En muchos países, ya sea gracias a la que cuentan con buenas legislaciones, o condiciones de servicio de las compañías proveedoras, el éxito en está en constante crecimiento, aunque en muchos casos, ni siquiera se apliquen. INACH consiguió que el odio en la red pasara a integrar la agenda política de la Unión Europea y la OSCE. En varias conferencias y encuentros de expertos, hizo público sus resultados y propuso métodos eficaces para confrontar el problema, además de presionar para que haya una armonización de las leyes contra el odio en internet. En abril de 2007, los ministros de justicia de la Unión Europea alcanzaron el acuerdo político de adoptar una decisión marco para combatir el racismo y la xenofobia y en breve, la incitación a la violencia y al odio, así como la negación y la trivialización del genocidio, será sancionable en toda la UE porque los Estados miembros tendrán que convertir en ley nacional las líneas generales de esa decisión.

En España también han surgido diversas iniciativas de respuesta. Un ejemplo es la página creada en Facebook, con el título “Yo también denuncio las páginas racistas, intolerantes y discriminatorias”, dinamizada por varios activistas de los derechos humanos de forma autónoma, hartos del odio, no sin que sufrieran todo tipo de amenazas. Agrupa a 15.000 personas en contra del racismo y la intolerancia. Sin embargo, grave fue constatar una incesante comisión de delitos de odio y racismo en la red, lo que nos llevó de manera inmediata a poner en funcionamiento una Oficina de Denuncias en Internet (denunciamci@gmail.com) asistida por un letrado de Movimiento contra la Intolerancia que canaliza hacia las Fiscalías de delitos de odio y discriminación recién creadas en Barcelona, Madrid y Audiencia Nacional las denuncias recogidas de los usuarios de internet por incitación al odio, discriminación y violencia por motivos racistas, antisemitas u otros referentes a la ideología, religión, situación familiar, pertenencia  a una etnia, origen nacional, sexo y orientación sexual o cualquier otro motivo discriminatorio, como se está haciendo en la actualidad. Solo se espera que progresen los procedimientos judiciales.

También una de las formas de protección contra la xenofobia, el antisemitismo, la islamofobia, el racismo, la homofobia y toda forma de discriminación es dotar a niños y adolescentes de sabiduría tecnológica, desde una perspectiva no solo técnica sino también de capacidad crítica sobre los contenidos en la red. Formarles para que comprendan la retórica del odio es de la máxima importancia, si queremos prevenirles de la desinformación, adoctrinamiento y reclutamiento por parte de organizaciones racistas y neo-nazis.  Este es el motivo por el que los esfuerzos educativos para la promoción de la tolerancia y la no discriminación son un indispensable complemento en la lucha contra la intolerancia en internet.

En cualquier caso, la lucha contra el odio es necesaria. ¿Qué hacer por tanto, frente a su mundialización en la red, frente al maremoto xenófobo en internet?  La respuesta ha de hacerse educando y denunciando, porque conviene no olvidar aplicar este principio: “lo que es ilegal fuera de la red, también lo es en Internet”, con resolución y firmeza para que sus autores puedan ser puestos a disposición judicial.

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