Esteban Ibarra

contra la Intolerancia, por los Derechos Humanos

Sobre Esteban Ibarra

“CONFIESO.….MI COMPROMISO”

Esteban Ibarra

Cuarenta años no son nada. Inicio este Blog, en el 2010, con la intención de acercar mi pensamiento y acción a quienes tienen interés en conocer los motivos y razones de mi proceder  a lo largo de un compromiso que se extiende durante muchos años, casi desde comienzos de los años 70. Y lo hago parafraseando al insurrecto poeta chileno Pablo Neruda y su bello libro, “Confieso que he vivido”, texto que leí de joven cuando estuve privado de libertad en la cárcel de Carabanchel.

Considero  llegado el momento de hablar en primera persona, algo que nunca he realizado para evitar que se piense que existe algún poso de vanidad en mi intención. Sin embargo estimo oportuno, ahora que hay gentes que se preguntan de dónde vengo y a donde voy, trasladar mi experiencia  y motivación de forma directa, evitando que  terceras personas, a veces con intenciones malignas, sean quienes fantaseen o, desde la desinformación y mala fe, se dediquen a falsear  mi compromiso con la dignidad humana, la libertad, igualdad, tolerancia y la solidaridad hacia los oprimidos y las personas vulnerables. Sin embargo, estas líneas no son una biografía, sencillamente son  unos apuntes de una trayectoria considerable marcada por el pensamiento propio y un obrar desde la independencia, algo que suele generar hostilidades diversas, siempre originadas por quienes quieren tu  instrumentalización.

Respecto de mi perfil privado considero que poco importa al interés social, no obstante avanzo unas notas. Nací en el seno de una familia de trabajadores, de ideas de izquierda, con abuelos republicanos y socialistas; en tiempos de la dictadura, mi padre era obrero del metal y colaboraba con CC.OO. Crecí en una casa con muchos vecinos, en una de las corralas del centro de Madrid, casi un pueblo, con muchos niños y amigos gitanos. Comencé a trabajar a los 15 años, simultaneando mis estudios. He trabajado de administrativo, profesor de matemáticas, director deportivo, educador en comunicación,…hasta que profesionalmente, desde hace veinticinco años, dirijo los programas de sensibilización de Movimiento contra la Intolerancia, su Oficina de Solidaridad con la Víctima y el Informe Raxen. Soy autor de algunos libros y materiales didácticos, tertuliano en distintas radios, durante nueve años en la SER con Iñaki Gabilondo y prolijo participante en medios de comunicación. Académicamente estudié  Ingeniería de Minas, dos cursos, hasta que el “espíritu del régimen imperante me amenazó de bloqueo total”, a raíz de pillarme en una pintada con rotulador en los baños donde decía “Allende vive, Pinochet asesino”, lo que me hizo imposible continuar esta carrera. Después hice Ciencias Económicas, cursando la especialidad de Desarrollo y Estructura Internacional. Como autodidacta, tengo amplios conocimientos en comunicación y radio, derechos humanos y victimología. En cuanto a mis aficiones deportivas, tengo varias, aunque prevalece  el Baloncesto, deporte en el que estuve a punto de ser profesional y donde competí hasta avanzada edad. También soy Entrenador Superior de Baloncesto y he dirigido un equipo de Primera División durante seis años. De mi familia prefiero no hablar por las constantes amenazas que recibimos de quienes promueven el odio. Hasta aquí lo privado de mi perfil que pudiera tener algo de interés social.

Respecto de mi forma de pensar, puedo interpretar que me siento un radical defensor de los derechos humanos. Nunca defendí dictaduras, aunque algunos se sorprendan, ni tampoco proyectos de estado de matriz bolchevique, aún más sorpresa para quienes especulan. La raíz de mi pensamiento era y es, socialmente antiautoritario, ecopacifista, democrático profundo e integralmente federal. Esto último implica concebir la autonomía de la persona como piedra angular de mi concepción ciudadana. Entendiendo, como Teodor Adorno, que en la civilización occidental  participan por igual las ideas de “liberación” y de “dominación”, lo que nos lleva a una lucha constante en defensa de los oprimidos y de los vulnerables. De ahí mi compromiso existencial y la defensa de un modelo político que haga viable el avance a través de la acción cívica continua, que no puede ser otro más que el derivado de una perspectiva de democracia participativa e intercultural. Una democracia que permita el desarrollo integral de las potencialidades humanas, que responda a las necesidades de las personas y que permita la libre manifestación de las peculiaridades del deseo sin dañar las libertades y derechos de todas las personas. Y para ello es necesario el valor de la Tolerancia, principio democrático de relación humana que profundamente defiendo según la acepción moderna establecida por la UNESCO, es decir como respeto, aceptación y aprecio de la rica diversidad de las culturas de nuestro mundo, de nuestras formas de expresión y maneras distintas de manifestar nuestra condición humana, siempre en armonía con la intrínseca dignidad de las personas y sus derechos.

Entiendo que a neofascistas y totalitarios, aquellos que en campaña permanente contra mí persona me difaman, calumnian e injurian en internet, para nada les va a gustar  mi blog, pero el compromiso con los valores democráticos y los derechos humanos está muy por encima de todos estos que aprovechan las posibilidades de anonimato para denigrarme en la red. A ellos solo un mensaje, es tiempo de demandas contra la difamación y querellas criminales por injurias y calumnias; todos en su momento irán conociendo las acciones legales pertinentes; todos tendrán que asumir la responsabilidad de sus palabras y actos.

Así pues, comienzo sin más prolegómenos, esta CONFESIÓN para quien quiera curiosear sobre la trayectoria de mi compromiso y personalidad con el fin, como diría el filósofo Walter Benjamin, de conocer el árbol por sus frutos. Solamente una advertencia y es que más allá de lo que aquí cuento no aconsejo  mentalmente ir, dado de que se podría incurrir en deliberadas fantasías muy alejadas de la realidad, situándose en el escenario de los que solo aspiran a falsearla y tendrán que responder de ello.

En verdad,

  • CONFIESO que muy joven participé en el movimiento estudiantil antifranquista, con tan mala suerte que me detuvo  la Brigada Político Social de la dictadura y fui preso político. Imputado como tal, nunca fui condenado en juicio y a los pocos meses, en el 75, salí en libertad tras la muerte de Franco. Actualmente, he recibido del Ministro de Justicia del Gobierno de España, la reparación moral por ser víctima del franquismo en aplicación de la Ley de Memoria Histórica, donde se acredita que padeció persecución y prisión por razones político ideológicas, siendo injustamente procesado, sin las debidas garantías, por un tribunal ilegítimo (sic),  tribunal tristemente conocido como el TOP (Tribunal de Orden Público). En fin, para mí y tantos otros, sobre todo para los que pasaron años de enormes condenas, torturas e incluso perdieron la vida por traer la libertades a España, para todos y nuestras familias en modo alguno la dictadura fue un “régimen de placidez”, al contrario, fue un régimen que reprimía, torturaba, encarcelaba a la oposición, disparaba a la protesta y hasta el último momento ejecutó fusilamientos.
  • Reconocimiento oficial como Víctima de la dictadura franquista en 1975

Reconocimiento oficial como Víctima de la dictadura franquista en 1975

  • Además CONFIESO que durante la difícil transición a la democracia no perdí la determinación de seguir luchando por las libertades y derechos fundamentales impulsando, desde la independencia partidista, la movilización ciudadana, liderando como vicepresidente, desde comienzos del 76 una de las primeras Asociaciones de Vecinos que se crearon en España. Este periodo, en el comienzo de la Transición, luché a tope por lograr la Amnistía General para todos los presos encarcelados por el franquismo y en una de las manifestaciones donde participé, en el centro de Madrid, los miembros de la banda nazi de los Guerrilleros de Cristo Rey asesinaron a mi amigo y compañero del servicio militar, el estudiante de psicología Carlos González. Vivimos unos tiempos muy duros y criminales que tuvieron su momento álgido en lo que ha sido considerado la semana más trágica, violenta y tensa de la transición española, en enero del 77, cuando se produjo la matanza de los abogados de Atocha.
  • CONFIESO que  una vez lograda la amnistía general, decidí postergar mi ausencia de compromiso partidista  para promover el Partido Republicano Federal Socialista (PRFS), inscrito legalmente en el Ministerio de Interior de la época, organización política que aspiraba a ser continuadora del espíritu progresista y proudhoniano de Francisco Pi i Margall, presidente de la I República Española. Éramos un grupo muy joven y animoso, excelentes militantes, que recibimos de Dª María de Letre, viuda del ministro del Gobierno Republicano en el exilio, D. Eugenio Arauz, un legado firmado por el abogado republicano federal, Abel Velilla, para dar continuidad, modernizando el  proyecto pimargalliano. Viví y alcancé una buena formación federal en Barcelona donde conocí y estudié al profesor Antoni Jutglar, biógrafo de Pi i Margall.
  • Sin embargo CONFIESO que unos años después y tras el fracaso del proyecto del PRFS, retorné a Madrid y volví a matricularme en Ciencias Económicas, participando de nuevo en el movimiento estudiantil que se opuso a la Ley de Autonomía Universitaria y al Estatuto de Centros de Enseñanzas Medias. Y fue un 13  de diciembre de 1979, cuando  morían por disparos de la Policía, que aún mantenía su costumbre de disparar a las manifestaciones, los compañeros José Luis Montañés y Emilio Martínez que participaban en la protesta estudiantil. Pocos días después los fascistas asesinaban a nuestra compañera de enseñanza media, Yolanda González, militante del PST, buscándola en su casa, secuestrándola y disparándole en la cabeza, para abandonar su cuerpo en una cuneta. Fue un período extraordinariamente duro, hasta el 23-F, marcado por los ataques de una ultraderecha que quería impedir con su violencia la llegada de la democracia.
  • Posteriormente, CONFIESO, que durante el año 81 cofundé, junto a otros eco-pacifistas y libertarios, la revista Germinal que tuvo una vida efímera, un total de 4 números en apenas dos años. Después promoví la creación de Onda Verde Vallekana, situada en este legendario barrio junto a los compañeros y amigos del colectivo ecologista “El Bulevar”. Un tiempo después surgirían y cristalizarían dos proyectos, uno el de Onda Verde, primera emisora eco-pacifista en Madrid, de carácter participativo y defensora de los Derechos Humanos y posteriormente otro, Radio Vallekas, una emisora de fuertes raíces ciudadanas en este barrio tan emblemático. Durante esta década impulsamos en España el movimiento de radios libres y comunitarias, junto a Radio Klara, Radio Guiniguada, Radio Actividad, Radio Lupa, Radio Enlace, Radio Puça  y otras tantas buenas emisoras amigas con quienes trabajé intensamente, siendo su representante en la Federación Europea de Radios Libres y en la Asamblea Mundial de Radios Comunitarias, organizaciones de las que fui fundador y vicepresidente durante varios años. Y para organizar la formación de los jóvenes dinamizadores de estas emisoras sociales y no lucrativas, promoví el Centro de Estudios “Juventud y Comunicación” desde donde incorporamos el espíritu de Paulo Freire y la práctica de la comunicación popular de Mario Kaplun..
  • Es más CONFIESO que en ese periodo fui un activo militante eco-pacifista, siempre independiente, que me movilicé contra la entrada de España en la OTAN y también por la disolución de los bloques militares, incluyendo el Pacto de Varsovia, así como en iniciativas con objetores de conciencia frente al servicio militar, movilizaciones para frenar la carrera de armamentos y la implantación de los misiles nucleares. Participé en todo tipo de coordinadoras  y marchas anti-otan, en manifestaciones y actividades del momento, teniendo la suerte de conocer a importantes intelectuales del pacifismo y la ecología como Manuel Sacristán. Un compromiso que sigo defendiendo y que sostiene una visión basada en un desarrollo humano, ecológico y sostenible, no nuclear y que también incluye el respeto a los derechos de los animales. El mismo compromiso que me ha llevado a participar en las movilizaciones recientes contra la guerra en Irak que se han realizado en España.
  • CONFIESO que a comienzos de los 90 participé intensamente con el INJUVE en la campaña “Combate al Racismo”, promovida por el Mº de Asuntos Sociales, siendo éste el inicio de mi actual dedicación. Después impulsé la creación del proyecto escolar “Jóvenes contra la Intolerancia”,  como presidente de  Onda Verde, con Juan Mari Bandrés, presidente de CEAR (Comisión Española de Ayuda al Refugiado), Francisca Sauquillo, presidenta del MPDL (Movimiento por la Paz, del Desarme y la Libertad) y otras personas, con la finalidad de promover los valores democráticos, en especial el valor de la Tolerancia entre adolescentes y estudiantes. Con posterioridad participé e impulsé nuevas campañas contra el racismo y la intolerancia.
  • Además CONFIESO que cuando coordinaba las campañas “Jóvenes contra la Intolerancia” y “Democracia es igualdad”, un grupo neonazi vinculado a Bases Autónomas, asesinó a la inmigrante dominicana Lucrecia Pérez, e hirió gravemente a otro de sus compañeros, disparándoles a quemarropa en un inmueble abandonado, en la discoteca Four Roses de Aravaca, al grito de limpiemos España de negros e inmigrantes. Tras este bárbaro crimen que nos recordó que el neofascismo criminal también estaba presente en nuestro país, tomé la decisión y lideré a mis compañeros para crear lo que hoy es Movimiento contra la Intolerancia, con el deseo y compromiso de trabajar por cerrar las puertas al racismo y al nazismo que  asomaba trágicamente su barbarie en España, como antes lo había hecho en Europa.
  • También CONFIESO que nuestra actividad más importante, la cual animo todo lo posible, es el trabajo escolar, que consiste en visitar a centros educativos para la realización de Jornadas Escolares de Prevención de la Violencia, el Racismo y la Intolerancia, donde se promueve la sensibilidad en favor de los derechos humanos, la tolerancia y los valores democráticos. Es así que en los últimos años, desde las diversas delegaciones de la asociación, nuestros educador@s visitan más de un millar de centros educativos en toda España anualmente, alcanzando una  cifra de participación de adolescentes en estas actividades cercana a cien mil escolares por curso, a través de los programas que nos financian las instituciones públicas. Tras crear esta ONG y desarrollar nuestras primeras iniciativas de impacto social, recibimos el cariño democrático de las instituciones y el apoyo de la mayoría de los partidos por este compromiso sincero y profundo con los Derechos Humanos y la Convivencia en Tolerancia. De esa primera etapa tengo en especial estima, el Premio otorgado por la Fundación Profesor Manuel Broseta, asesinado por ETA, que recibimos tras dar nuestros primeros pasos de activismo contra el terrorismo y la intolerancia.
  • CONFIESO que conocí a comienzos de los 90 a Violeta Friedman, superviviente de Auschwitz, impresionándome la lucha que libró contra el padre espiritual y líder de los neonazis europeos, León Degrelle y el logro de una sentencia histórica en el Tribunal Constitucional. Desarrollé una gran amistad con Violeta y la consideramos y elegimos nuestra referencia esencial, proclamándola Presidenta de Honor de Movimiento contra la Intolerancia. Durante muchos años recibí su cariño, enseñanza y su legado de memoria vivida del Holocausto para invitarnos a trasladarlo  a las futuras generaciones de jóvenes. Un compromiso de memoria y lucha contra el antisemitismo y los Crímenes de Odio que mantengo vivo, año tras año.
  • Además CONFIESO que desde el inicio de la asociación he ayudado a las víctimas de la intolerancia, promoviendo una Oficina de Solidaridad, impulsando en los juzgados la acción popular contra la impunidad frente a quienes cometen Delitos de Odio, apoyando a las familias de las víctimas y en general, a personas vulnerables como los inmigrantes, sin techo, homosexuales, gitanos y otras personas como jóvenes antifascistas, okupas o a quienes sufren los zarpazos criminales de grupos neonazis, por cruzarse en su camino. De forma incesante hemos reclamado la creación de Fiscalías Especiales contra los Delitos de Odio y Discriminación, consiguiéndolo, junto a una Ley Integral de Protección frente a los Delitos de Odio, como objetivo fundamental en la lucha contra el racimo, la xenofobia y cualquier forma de intolerancia. Durante estas dos décadas, he asumido la acción popular ante los Tribunales de Justicia, conforme a la decisión de nuestra entidad, personándonos en casos de crímenes odio terribles y defendiendo a víctimas como Ricardo Rodríguez, Aitor Zabaleta, Dnombele, Carlos Palomino, Miwa Buene … y a otras personas que sufriero la intolerancia criminal; una acción popular que hemos realizado también contra organizaciones neonazis como Hammerskin, Blood and Honnor, Frente Antisistema, Ultras-Tala .., defendiendo la sanción penal de estas conductas delictivas y antidemocráticas.
  • También CONFIESO que desde los primeros pasos de Movimiento contra la Intolerancia (inicialmente Jóvenes) nos movilizamos contra el terrorismo, tanto de ETA como de cualquier otro signo.  Fuimos promotores de la expansión de concentraciones de respuesta a los atentados en numerosas ciudades, especialmente tras los asesinatos de Gregorio Ordoñez, Tomás y Valiente y Miguel Ángel Blanco, iniciativa que extendimos a todas las víctimas del terrorismo, donde las “Manos Blancas” y el “Basta Ya” fueron  consignas que nuestra asociación popularizó y que luego otros convirtieron en organizaciones ya agotadas. De nuestra mano vino un compromiso cívico de movilizar pacíficamente, sin partidismo alguno, en las principales ciudades españolas. En todo el mundo se conoció como se promovía este sentimiento desde la base ciudadana  contra el terrorismo, siempre desde un fundamento democrático, propiciando un modelo de respuesta cívica muy diferente a las proclamas antivascas y ultras que caracterizaron las etapas anteriores y también, frente al marcado partidismo que dominó la etapa posterior, tras los cambios políticos. He trabajado con tesón desde la asociación por promover la “deslegitimación” de la violencia y la condena del terrorismo, inculcando la cultura de paz y los derechos humanos, especialmente entre los adolescentes, mediante programas de sensibilización que alcanzan a decenas de miles de jóvenes y una labor de información a la opinión pública muy intensa a través de los medios de comunicación. Desde este fundamento participé en las movilizaciones tras el terrible atentado del 11-M, contra el terrorismo yihadista, evitando caer en posiciones de islamofobia, inculcando socialmente, junto a mis compañeros, que igual que dijimos “ETA no, vascos sí”, había que decir “Al Qaeda no, respeto al islam”.
  • También CONFIESO que a finales de los 90 pusimos en marcha el conocido Informe RAXEN que compila y denuncia la intolerancia relacionada, como indica el acrónimo de su denominación, con el racismo y xenofobia, así como otras manifestaciones de antisemitismo, islamofobia, neofascismo, homofobia… a través de los hechos, advirtiendo a la opinión pública de su gravedad y neutralizando el falso discurso de las “tribus urbanas” que oculta miles de agresiones motivadas por intolerancia. Además he denunciado la presencia ultra en el fútbol, en las  webs, foros y redes del odio en Internet, como viveros del extremismo y espacios de adoctrinamiento neonazi, impulsando la creación de un Observatorio del que formo parte, asesorando  la creación de la Ley contra la violencia, el racismo, la xenofobia y la intolerancia en el deporte.
  • CONFIESO que he trabajado en promover la eliminación de la pena de muerte, desde antes dela Constitución, en toda normativa jurídica en España, y de igual manera, en impulsar las moratorias como paso necesario para su erradicación mundial. Realizamos una fuerte campaña por la libertad de Joaquín José Martínez, junto a su familia, contando con un gran apoyo de los medios de comunicación, teniendo  finalmente  un final feliz. Declaro mi apoyo al movimiento feminista y en especial a la  lucha contra la violencia de género, cuya crueldad infinita necesita del compromiso de tod@s para su total erradicación. A este respecto nos personamos como acusación popular en el brutal crimen misógino que acabó con la vida de  de la joven Beatriz Agredano, en Madrid, cuando aún no existía una legislación específica contra la violencia de género, con cuya familia llegué a tener una gran amistad durante la lucha judicial. También he participado con intensidad en el impulso desde la asociación al apoyo a víctimas de la violencia  protagonizada por jóvenes mediante grupos urbanos, como las bandas latinas, y a las víctimas de violencia realizada por  menores, como a las familias de los asesinatos terribles de Sandra Palo en Madrid y Clara García en San Fernando, entre otros dramas no menos terribles, movilizando a la opinión pública hasta lograr reformar  las deficiencias más graves de la Ley de Responsabilidad Penal del Menor, todavía insuficientemente mejorada.
  • No puedo dejar de CONFESAR que participé y me esforcé todo lo que pude en la campaña por la extradición y  procesamiento del dictador Augusto Pinochet, apoyando al juez Baltasar Garzón que reclamó su detención para juzgarlo por las muertes de ciudadanos españoles ocurridas en Chile durante la dictadura. Todo un símbolo en la Justicia Universal que ha de ser implacable con los genocidas y los crímenes de lesa humanidad. También he participado en los apoyos al pueblo gitano durante estas décadas, cada vez que sufrían situaciones de extrema intolerancia ó persecución en países europeos, y en algún caso, también en el nuestro. De igual forma con  las personas discapacitadas, cada vez que he tenido la oportunidad de expresarlo y de participar en acciones solidarias. Sin olvidar mi compromiso con el asociacionismo y sindicalismo democrático del personal militar y de cuerpos y fuerzas de seguridad, especialmente con SUP, AUGC y AUME, en su justa lucha en defensa de la dignidad y derechos democráticos.
  • Además CONFIESO que soy agnóstico pero con grandes amigos católicos, musulmanes y judíos, a los que respeto, aprecio y apoyo frente a la intolerancia religiosa que nos amenaza, compartiendo el derecho a la libertad de convicciones con la necesaria defensa de una sociedad laica. Entre las amistades que me honran  se encuentran amigos inmigrantes, homosexuales, gitanos y otros tantos ciudadanos de bien, y debo hacer especial mención del antropólogo y exdirector de CEMIRA, Tomás Calvo Buezas , del presidente de Unión Romaní, Juan de Dios Ramírez Heredia y de la presidenta de la FELGTB, Boti García, de quienes me considero su alumno en la lucha contra el racismo y la intolerancia. Participo en el creado Consejo para la Promoción de la Igualdad de Trato y la no discriminación de personas por el origen racial o étnico, y en todas las derivadas afectadas al respecto, promoviendo el voluntariado de derechos humanos así como el apoyo a otros colectivos que necesiten de la solidaridad ciudadana.
  • También CONFIESO que mi acción y pensamiento lo he divulgado a través de colaboraciones en numerosos medios de comunicación de radio, prensa y televisión, por internet, realizando decenas de artículos, monografías y escribiendo libros como Tiempos de Solidaridad, Los Crímenes del Odio, La España Racista, Intolerancia, no gracias, La Europa Siniestra y Stop, Violencia. Declaro que durante todo este tiempo las instituciones democráticas, públicas y privadas, han valorado nuestro esfuerzo en Movimiento contra la Intolerancia y hemos recibido numerosos reconocimientos de mérito, mas de una veintena, entre ellos la Medalla de Oro de la Comunidad de Madrid, la Cruz de Plata a la Solidaridad Social y la Cruz de Isabel la Católica.
  • Finalmente CONFIESO que lo que nos ha sobrado han sido alguna que otra  zancadilla y dificultades para realizar nuestra labor, que he recibido agresiones, intentos de atropello, amenazas de muerte en internet, un hostigamiento continuo de neonazis… y en el extremo opuesto del arco ideológico,  de otros intolerantes totalitarios, como los “revolucionarios” que me enviaron un paquete bomba tras las movilizaciones contra el terrorismo;  todo ello me ha provocado tener que disponer en diversas ocasiones de protección policial y perder bastante libertad. Paradójicamente y así está reconocido, he sido víctima del franquismo, además de víctima del terrorismo, y ahora víctima de los neonazis.  ¡Qué más puedo pedir!. Sin embargo, confirmo que me siento querido por la ciudadanía, apoyado por la sociedad y las instituciones, valorado y respetado por los partidos, sindicatos, medios de comunicación y ONG´s, democráticos y en efecto…. bastante odiado por quienes son enemigos de la convivencia, la tolerancia y los derechos humanos.

Si me preguntan cuales fueron mis mejores días de esta trayectoria personal, socialmente hablando se entiende, recuerdo como un  gran día el fallecimiento de Franco, en cuanto que nos habría un horizonte de libertad para una futura España democrática; el día de la caída del muro de Berlín, en tanto que implicaba la derrota de una realidad totalitaria que dañaba al mundo y también el día de la liberación de Mandela que nos anunciaba el final y la superación política de regímenes racistas, para el que conseguimos, como homenaje y memoria, que una plaza de nuestro querido barrio de Lavapiés, lleve su nombre .

En fin, he de decir que la mayoría de estos momentos los he compartido con mi mujer, Montserrat Moreno, igual de víctima de la dictadura, del terrorismo y de los neonazis que yo mismo. En todo este tiempo he estado con cientos de compañer@s, a todos ell@s mi agradecimiento por el tiempo que estuvimos compartiendo las tareas del compromiso pues, como expresó Bertolt Brecht, los que lucharon un mes fueron buenos y los que aún están y luchan siempre, saben que resultan imprescindibles;  también, como en todos los grupos humanos, hemos vivido tensiones lógicas, abandonos y alguno hasta ha tenido delirios y alucines de los que mejor no hablar, a estos últimos no les deseo nada negativo, solo espero que hayan abandonado el campo de la solidaridad social porque esto no es lo suyo.

Éticamente estoy moderadamente satisfecho con lo realizado, aunque espero hacer mucho mas; así pues, como dijo el poeta, “… caminante no hay camino, se hace camino al andar y al volver la vista atrás”, pues confieso que he luchado, aunque espero con determinación mantener mi compromiso hasta el último aliento de mi existencia.

Quedan explicados y claros mi motivación y experiencia, aunque dejo para más adelante el detalle de lo mucho que hay que contar desde una mirada  con base en una memoria biográfica de verdad porque ahora no es el momento; ahora es tiempo de seguir trabajando en defensa de la dignidad humana, los valores democráticos, la ciudadanía intercultural y los derechos humanos, frente a la amenaza constante de la infección neonazi, del totalitarismo y del integrismo yihadista.

Espero que la lectura de esta narración sirva para animar al compromiso.

Esteban Ibarra

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